Comunidad

Engranajes Maquineros

Francisco Disalvo

30 de agosto, 2020

El espíritu emprendedor lo movió a co-fundar Onready, una empresa focalizada en software de ecommerce y, durante la cuarentena, lo llevó a crear un proyecto solidario, 1000 viandas.
Francisco Disalvo, uno de los engranajes maquineros que impulsó la movida de los 20 afters, nos cuenta cómo surgió este proyecto, qué desafíos le presentó este contexto y qué aprendizajes está incorporando.

¿Cómo fue tu trayectoria en La Maqui?

Llegué a La Maquinita primero como invitado, un día un amigo que trabajaba ahí nos invitó a ver el coworking y conocerlo. Después en 2017 cuando Onready ya se había transformado en un segundo laburo, ahí decido abrirme, empecé en otro coworking porque al principio no había espacio en La Maqui y cuando se abrió un espacio vinimos y la verdad que nos encantó toda la movida más social y cercana que tiene La Maquinita. Arrancamos primero siendo cuatro, después se sumaron tres personas más, después tuvimos una transición en la que volvimos a ser tres, la reinvención de Onready, y desde ahí nos fuimos metiendo más y más en la comunidad. El año pasado estuvimos re presentes, hicimos una movida con otra empresa y otros freelancers, los 20 afters, fue un año de mucha comunidad para nosotros, y también nos sirvió para conocer mucha gente en lo profesional. Esta es un poco nuestra historia maquinera, La Maquinita por suerte viene viéndonos crecer, desde los tres que empezamos siendo al principio, hasta los catorce que somos ahora.

“Nos encantó toda la movida más social y cercana que tiene La Maquinita”

Hace unas semanas nació el proyecto de @1000viandas, ¿cómo surgió?

Cuando arranca la cuarentena, hacía poco me había puesto de novio. Nos quisimos anotar anotar en Convidarte 31, intenté registrarme un par de veces, y decía que tenían los cupos llenos, que cuando se juntara un nuevo grupo nos avisaban. Durante la cuarentena vi mucha gente que puso mucho tiempo al servicio de la cocina. Nosotros estábamos cocinando un montón, cosas re ricas y dijimos, estaría bueno hacer algo. Y un día hicimos una primera prueba: cocinamos 16 viandas y salimos a repartirlas, era cuando se habían permitido las salidas, y la verdad que la experiencia nos gustó mucho. Sentimos que habíamos aportado un montón sin tanto esfuerzo, no era tan complicado ayudar a otros en esta situación, al menos en nuestro contexto. Dijimos: hagámoslo una vez más, con otro plato, para tener dos menús, y después ver quien se sumaría para hacerlo un poco más comunitario. A la siguiente semana volvimos a cocinar; era dedicarle dos horas por semana a cocinar y repartir.

¿Cómo empezó a escalar el proyecto?

Empezamos a pensar cuántas viandas nos gustaría entregar y sacamos un poco el perfil manija de proceso de la empresa: objetivos Smart, medibles, cuánto tiempo, cuántas viandas, y también un poco con el espíritu de hacerlo organizado, que si crecía, fuera de forma orgánica, no complicarnos tanto. Un día dijimos entreguemos 1000 viandas en dos meses. Para eso hicimos las cuentas, con los marcadores en un vidrio, necesitábamos veinte voluntarios de cocina, y el doble de donantes. Cada uno cocinaba 16 viandas cada dos semanas, en cuatro cocinadas había 64 viandas y ente todos los cocineros eran casi 1000 viandas. De ahí salió el nombre, ya quedaba la identidad, aunque creciera. Después de ese fin de semana, como hubo una energía tan linda, muchos empezaron a preguntarnos, se sumaron amigas, y decidimos ir por otro objetivo más: formar 4 células, duplicarnos. Empezamos con el Instagram con campañas, creamos un formulario de Google para que se registren, automatizamos bastante.
Pasaron tres semanas, fuimos quedando organizados en grupos de tres, cada grupo tiene un coordinador, un voluntario de logística que tiene movilidad y después cada grupo recibe los kits cada dos meses y cocinan cada dos semanas. Todo lo que fuimos generando lo puede absorber un hogar que se llama Doctor Esteban Maradona, que está en Colegiales, donde mucha gente accede a su plato de comida.

“Empezamos a pensar cuántas viandas nos gustaría entregar y sacamos un poco el perfilmanija de proceso de la empresa: objetivos Smart y medibles”

¿Cómo podemos sumarnos y/o colaborar?

Hay tres formas de colaborar con la causa: La primera es donando. El objetivo centralizado es juntar personas que donen con una donación recurrente con débito automático de Mercado Pago para abastecer las seis células para poder seguir abriendo otras. Ser voluntario de cocina, comprometiéndose a cocinar una vez cada dos semanas 16 viandas, o de logística, para trasladar los kits y llevar las viandas. Más información en 1000viandas.com.ar.

Dado el contexto que estamos viviendo, ¿qué desafíos te presentó a nivel profesional y cómo los estás atravesando?

A nivel profesional el mayor desafío fue soltar el control de estar en una oficina y que estemos todos juntos, y poner en jaque un poco la creencia de que porque estás en el mismo lugar físicamente vas a trabajar mejor. El primer desafío era tratar de no invadir a las personas que trabajan en Onready con más reuniones, más maneras de “controlar”. La verdad es que nosotros ya tenemos la estructura técnica de trabajar desde nuestras casas, hacemos software y no tenemos nada que nos ate a un lugar físico, entonces cada uno pude seguir trabajando desde su casa.
Otro desafío fue tomarme el tiempo para tomar daciones cuando hay mucha incertidumbre. En el contexto marzo/abril era muy difícil, porque no sabíamos si esto iba a durar tres semanas, un mes, o lo que viene durando. El desafío fue tener paciencia para tomar decisiones con un poco más de información y un poco más de claridad del panorama. Había clientes que enseguida nos empezaron a bajar proyectos, frenar cosas, y nosotros seguimos con la postura de que era situacional, que eran decisiones por ahí apresuradas de momento. Después los clientes empezaron a volver con más fuerza.
A partir de los tres meses más o menos recién nos juntamos a reevaluar, después de lo que habían dejado estos primeros tres meses de cuarentena, cuáles iban a ser los nuevos objetivos de ahí a fin de año. Eso creo que estuvo bueno para no poner objetivos con demasiada incertidumbre.

“El desafío fue tener paciencia para tomar decisiones con un poco más de información y un poco más de claridad del panorama”

En cuanto a productividad y trabajo en equipo de forma remota, ¿tenés algún consejo o algo que les haya servido?

Hay algo en lo que insistimos bastante, más allá de que sea presencial o remoto, nosotros al principio de todas las reuniones hacemos un check-in, cada uno cuenta como llega emocionalmente a la reunión y declara que está presente, que lo que busca es que la persona
que está se compromete a estar presente y que si no está, sin ningún tipo de represalia, que no esté. Es más importante estar cerca psicológicamente que estar cerca físicamente, por lo menos para mantener la productividad en las reuniones y que todo no se vuelvan treinta reuniones para decidir algo. Partiendo de eso, lo seguimos manteniendo y creo que sirve.
Después hay cosas que yo mantengo para mí; si estoy en una reunión, dejo el celular en otro lado como si fuera una reunión física, cierro absolutamente todo y tengo solamente la cámara. Y después algo con lo que estoy luchando un poco en Onready es que prendan las cámaras en las reuniones, porque me parece que conecta más mirar a una cámara que escuchar solo una voz, pero eso por ahí es más personal, de a poco lo voy tirando. Creo que un consejo sería
poder mirarse a la cámara a pesar de que estés de manera remota, e intentar estar presente como si estuvieras físicamente.

“Es más importante estar cerca psicológicamente que estar cerca físicamente, por lo menos para mantener la productividad en las reuniones y que todo no se vuelvan 30 reuniones para decidir algo”

¿Un aprendizaje que te haya dejado este contexto?

La paciencia. Tener paciencia y no tomar decisiones cuando quizás lo tengas que cambiar a los diez minutos por cómo está la situación. En Argentina estamos bastante acostumbrados a la incertidumbre. Un aprendizaje sería reforzar la paciencia para tomar una decisión sin que te paralice.

En estos tiempos de distanciamiento, ¿cómo mantenés el sentido de comunidad?

Justo ahora tenemos época de feedback, que hacemos cada dos o tres meses de forma individual. Y justamente una de las cosas que marcaron todos era que sentían que le estaban faltando a nuestra empresa hoy, espacios de compartir cosas, que se daban un montón físicamente, porque nos quedábamos después de las seis tomando algo, o jugábamos un juego en red porque somos todos bastante nerds. Por ejemplo, el otro día pensaba, al principio hacíamos todas las semanas un almuerzo juntos por Zoom, era más a gusto de cada uno, las veces que lo hicimos se re prendieron todos, y ahora por el feedback también entiendo que es un espacio que falta. Y si fuera como consejo ahora viendo ese feedback que nos está llegando en este momento, sería tener como una ceremonia, por decirlo de una manera, que no tenga que ver con desafíos del trabajo sino con un almuerzo, una birra, que una más allá del proyecto profesional.

 

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