Orgullo que hace historia
Cuando llega la Marcha del Orgullo, las calles se transforman en una fiesta masiva con música, colores, glitter, familias y amigos. Es un día donde se celebra el amor, la libertad y también la historia de todo lo que costó llegar hasta acá.
Pero, lo que hoy se vive como una gran fiesta, nació de una historia muy distinta.
Quedate que te contamos un poquito.
Por Camila González
El origen de una revolución
Hace más de cincuenta años, en una época donde la diversidad se castigaba, un grupo de personas decidió decir basta.
No fue un movimiento organizado ni un plan político exactamente; fue una reacción espontánea, nacida del hartazgo y la necesidad de defender el derecho a existir.
A fines de los años sesenta, en Estados Unidos, ser parte del colectivo LGBTIQ+ era casi un delito. Las redadas policiales en bares y espacios donde la gente se encontraba eran moneda corriente.
Hasta que, una noche de junio de 1969, algo cambió.
La escena tuvo su origen en el bar Stonewall Inn, en Nueva York. Durante una de esas redadas, las personas que estaban ahí —travestis, personas trans, gays y lesbianas— se negaron a seguir soportando los abusos.
Lo que empezó como un enfrentamiento aislado se transformó en varios días de protesta. Así nacieron los Disturbios de Stonewall, el punto de partida del movimiento moderno por los derechos LGBTIQ+.
Las voces que abrieron el camino
Entre quienes se destacaron durante esos días estuvieron figuras como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, activistas trans y drag queens que se convirtieron en símbolos de la resistencia.
Ambas fundaron más tarde la organización STAR (Street Transvestite Action Revolutionaries), dedicada a dar refugio a jóvenes LGBTIQ+ sin hogar.
Su militancia fue clave para visibilizar la realidad de las personas trans y de los sectores más marginados dentro del movimiento.
Un año después, en 1970, se organizó la primera Marcha del Orgullo en Nueva York para recordar ese momento. Con el tiempo, esa iniciativa se multiplicó por todo el mundo.
En Argentina, la primera marcha fue en 1992, y desde entonces, cada noviembre, miles de personas se reúnen para celebrar la diversidad, pedir igualdad y expresarse con todos los colores del arcoiris.
Orgullo todo el año
Hoy, el Orgullo es eso: una oportunidad para mostrarse sin miedo, para celebrar lo que antes se escondía y acompañar a quienes todavía no pueden hacerlo.
En La Maquinita creemos que la diversidad hace crecer a las comunidades. Que las ideas, los proyectos y las personas se potencian cuando cada uno puede mostrarse tal cual es.
Y vos, ¿cómo viviste el Orgullo este año?
Contanos cómo lo celebraste o qué significa para vos ser parte de una comunidad donde ser uno mismo también es motivo de festejo.