Productividad hoy: qué lugar ocupa la inteligencia artificial
La inteligencia artificial ya es parte del trabajo diario, para sorpresa de nadie.
Ya no como tendencia ni solo como promesa a futuro, sino como una herramienta concreta que muchas personas usan todos los días para organizar tareas, resolver problemas, tomar decisiones y trabajar mejor.
Por Camila González
Trabajar distinto con IA
Herramientas como ChatGPT, asistentes de automatización, sistemas de análisis de datos o generación de contenidos están integradas en rutinas reales de trabajo.
Rompamos con el mito de que reemplazan el rol humano… no es tan así. Pero sí modifican la forma en que se encara el día a día laboral.
La IA acelera procesos, ordena información, propone alternativas y reduce el tiempo dedicado a tareas repetitivas.
Más estrategia, menos mecánico
En distintos ámbitos, su uso ya es habitual, normal. En comunicación y marketing, asiste en la generación de borradores, copies, ideas creativas, planificación de contenidos y análisis de métricas.
En áreas administrativas y operativas, automatiza respuestas, clasifica información, gestiona agendas y detecta errores.
En tecnología y datos, analiza grandes volúmenes de información, encuentra patrones y colabora en la toma de decisiones más informadas. En todos los casos, el criterio final sigue siendo nuestro.
La productividad no aumenta solo por hacer más rápido lo mismo, sino por poder enfocar el tiempo en tareas de mayor valor.
Al delegar procesos mecánicos en la IA, el trabajo se vuelve más estratégico: hay más espacio para pensar, crear, evaluar y decidir.
IA como parte del proceso
Desde lo personal, la inteligencia artificial es una herramienta que uso a diario para trabajar. La incorporé como parte del proceso, no como un recurso aislado.
La uso cuando necesito reformular una oración que no termina de cerrar, reordenar párrafos para que una idea se entienda mejor, buscar sinónimos, destrabar un texto o motivar nuevas líneas de pensamiento cuando se me estanca la creatividad.
Productividad con criterio
No escribe por mí ni reemplaza mi criterio, pero sí funciona como un apoyo constante. Me permite salir del bloqueo más rápido, ordenar lo que ya tengo en la cabeza y avanzar con más claridad.
En lugar de empezar de cero, trabajo sobre algo, lo ajusto, lo discuto y lo mejoro. Eso también es productividad.
Y sí, también requiere paciencia. La IA se equivoca, interpreta mal o propone cosas que no sirven.
A veces hay que corregirla, insistirle o explicarle mejor lo que uno quiere. Muy parecido a trabajar con personas, ¿no que sí?
La clave está en cómo
La inteligencia artificial no es el centro, porque realmente no sirve por sí sola.
Para quienes emprenden, crean o desarrollan proyectos, saber formular buenas preguntas, dar contexto y marcar objetivos claros es lo que convierte a la IA en una aliada real y no en una respuesta genérica más.
Entonces, usarla bien implica probar, equivocarse, ajustar y encontrar para qué sirve en cada caso.
No se trata de adoptar todas las herramientas disponibles, sino de identificar cuáles realmente suman al trabajo diario.
Así la usamos en La Maqui
En La Maquinita, por ejemplo, nuestros equipos ya utilizan herramientas como Gemini para optimizar procesos internos y mejorar la dinámica diaria.
Además, junto a Kieddi estamos trabajando en una nueva IA orientada al área Comercial.
¿Usás inteligencia artificial en tu trabajo?
Contanos cuáles son las herramientas que preferís y qué impacto tiene en tu día a día.