Por qué trabajar tu narrativa es esencial para potenciarte
En un mundo donde todo parece repetirse —formatos, estilos, discursos— encontrar y expresar nuestra propia voz puede convertirse en un acto de rebeldía… y potenciar lo que hacés.
Una invitación a dejar de imitar y empezar a contar quién sos.
“No seas el mejor, sé el único”
Por Dani Dini
Cuando todo empieza a parecerse
¿Te pasa de mirar a tu alrededor y muchas veces encontrarte con esta sensación de ‘figurita repetida’?
Se ve mucho en el mundo digital. Parece que son tiempos en los que repetir e imitar están a la orden del día.
Un día se hace ‘viral’ una cosa y todos corren para ese lado.
Hay modelos, formatos, estilos, tonos que se multiplican y se repiten exponencialmente.
Vamos en modo zombie tras el rebaño: hacer lo que hay que hacer para encajar, para no perderse el like, para no quedar afuera.
La pregunta es: ¿afuera de qué?
El valor de ser quien sos
En estos tiempos, más que nunca, encontrar nuestra voz y proyectarla es urgente.
Es casi un acto de rebeldía frente al ruido, a los algoritmos, a la inteligencia artificial que nos imita y produce información infinita, y sin embargo, no es más que una recopilación de recopilación.
Es que no tenés que hacer ningún esfuerzo por ser quién sos: la singularidad es quizá el ingrediente más profundo que compone la esencia humana.
Somos una combinación única e irrepetible, pero ¿podés reconocer el valor que tiene ser quién sos?
En este interrogante, empieza un viaje: el de encontrar no sólo tu voz, sino las historias que contás a través de ella.
La narrativa que te define
Somos las historias que conocemos —‘nací en un barrio de la provincia’ o ‘soy porteño’—, y también las que nos contaron.
Pensá en qué cosas te decían en tu infancia para describirte: ‘sos la creativa’, ‘sos vago, no te gusta estudiar’, ‘tenés mal carácter, si seguís así te vas a quedar solo’, ‘sos demasiado buena, te engañan fácil’.
Todo suma al libreto e impacta en nuestra autopercepción y en lo que creemos que podemos o no lograr.
Creemos que comunicar es decir más y más fuerte, y en realidad no se trata de eso, sino de encontrar los mensajes correctos para lo que querés transmitir.
Partimos de la narrativa interna, porque es la fundante, la que nos marca y estructura a la externa, que es la que expresás al mundo.
Cuando te preguntan, ‘y vos, ¿a qué te dedicás?’, todo lo que decís ahí -y lo que no decís-, tiene su raíz en esa narrativa personal que todos tenemos, pero pocos revisamos y cuestionamos.
Empezar a reescribir tu historia
Te comparto algunas preguntas que podés hacerte para encontrar esas historias que te contás, que le contás al mundo y empezar a cambiarlas para que representen quién sos y no te frenen:
- ¿Quién decís que sos?
- ¿Qué cuentos te contás y le contás al mundo de lo que hacés, de lo que sos capaz?
- ¿Podés definir cómo aportás valor?
- ¿Conocés tu propia voz, esa con la que te expresás, o todavía la estás buscando?
- ¿Qué etiquetas te pusieron en tu infancia o juventud que todavía siguen presentes?
- ¿Cuáles de esas historias te expanden y cuáles te limitan?
- Si pudieras reescribir tu relato hoy, ¿qué partes elegirías transformar?
Estamos atravesados por la comunicación: por lo que nos decimos y lo que transmitimos.
Pero esa voz -tan valiosa como única-, se puede reescribir, una y otra vez.
¿Qué vas a hacer para reescribir la tuya?