El talento que habita en nosotros
¿Sentís que el talento es algo con lo que se nace o no se nace?¿Que si no naciste con determinado ‘don’, no vas a poder ser bueno en lo que te gusta?
Te cuento sobre un método que prueba que todos tenemos un talento por descubrir y no sólo eso: podemos desarrollarlo.
Por Dani Dini
“La habilidad genera habilidad”.
Shinichi Suzuki (1898-1998)
¿Cuántas veces escuchamos o pensamos que el talento es algo con lo que “se nace”?
Bajo esta perspectiva, pareciera que es algo que te toca o no en suerte, que tienen sólo unos pocos bendecidos o tocados por una varita mágica, que está reservado para aquellos que son grandes prodigios en lo que hacen.
Pero, ¿y si te digo que vos también tenés un talento por descubrir y, mejor aún, por desarrollar?
El método Suzuki
El violinista y educador japonés Shinichi Suzuki desarrolló en los años 40 el método Suzuki, un método para aprender música.
Pensado principalmente para niños (aunque aplicable a todos sin importar la edad), se basa en la teoría de que si los chicos son capaces de aprender su lengua materna, también pueden aprender el lenguaje de la música y desarrollar capacidades como la de tocar un instrumento musical (el violín fue el punto de partida de su trabajo pero luego se incorporaron otros instrumentos como el violoncello, el piano, la guitarra, la flauta dulce y la flauta traversa el arpa, el contrabajo, entre otros).
El talento se desarrolla
El método se basa en los principios de adquisición del lenguaje aplicados a la música, y parte de una idea que podría aplicarse al desarrollo de otros talentos, no sólo los musicales.
De hecho, el mismo maestro Suzuki -que murió en 1998, a punto de cumplir los 100 años-, decía que enseñar música en verdad no era su principal objetivo. “Quiero formar buenos ciudadanos, seres humanos nobles.
Si un niño escucha buena música desde que nace y aprende a tocarla, desarrolla sensibilidad, disciplina y resistencia”, decía.
Valores del aprendizaje de la música para la vida, y accesibles a todos: el maestro Suzuki fue un revolucionario, porque en su época el estudio de la música estaba reservado a las clases altas y a aquellos que pudieran acceder a un conservatorio, y que además, según se creía, tuvieran condiciones extraordinarias.
Él acercó y democratizó ese aprendizaje, pero en verdad hizo mucho más. El cambio de paradigma que trajo Suzuki fue en lo que basó el trabajo de toda su vida: que el talento no es algo que se hereda, sino que se puede desarrollar, y enseñar música era su vía para demostrarlo.
Era tan apasionado por el desarrollo del talento que no quería que ningún chico fuera estigmatizado como ‘sin talento’, especialmente si se adaptaba lentamente al comienzo de su educación.
Creer en el potencial
Él decía: “La única cualidad superior que un niño puede tener al nacer, es la capacidad de adaptarse con mayor velocidad y sensibilidad a su entorno”.
Desde sus enseñanzas, logró inculcar en padres y maestros la fe en la capacidad innata y potencial de todo niño y el compromiso de los adultos por cultivarla.
Cuando escuché e investigué la historia de Suzuki y su método, pensé en este paradigma que planteó y por el que vivió y murió aquel maestro: el talento no es algo con lo que se nace, sino que se aprende. Y desde su metodología, todos -más lento o más rápido-, tenemos la oportunidad de desarrollarlo.
Expandir nuestras capacidades
Me quedé pensando en cuántas veces nos detenemos en un proyecto, o ni siquiera nos animamos a soñar sobre algo que queremos alcanzar, pensando que nos falta talento, que no tenemos la capacidad suficiente, que ya es tarde para incorporar un aprendizaje nuevo.
Claro que hay seres virtuosos -y seguro podés armarte una lista de por lo menos diez de todos los tiempos, pasando de Da Vinci a Leo Messi-, pero eso no nos exime al resto de los mortales de expandir nuestras capacidades.
Además, me pareció una revelación hermosa que alguien haya dedicado su vida a desarrollar un método que en definitiva, parte de creer en el potencial de cada ser humano desde que es un niño.
El poder de empezar
Quizá se trate más de ponernos en acción sobre aquello en lo que queremos perfeccionarnos -y sobre todo, de cultivar la paciencia en el camino, lleve el tiempo que lleve-; que de algo con lo que nacemos o no, que tenemos o no tenemos, o que está reservado sólo para algunos que nacen con un talento extraordinario.
Te propongo mirar tu próximo desafío desde este lugar: no anteponiendo la creencia limitante del, ‘yo no tengo x talento’ o ‘es demasiado tarde para mí’, sino desde aquello que te gustaría desarrollar. Identificalo, escribilo, y animate a pasar a la acción 🙂