La Maquinita Co
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17 julio 2026
Tiempo de lectura: 7 min.

¿Por qué cuesta tanto defender el tiempo personal?

Ya sabemos cómo es el asunto: una reunión termina y empieza otra. Entran los mensajes mientras estamos resolviendo otra cosa.

 

El almuerzo queda para más tarde. Y ese “más tarde” termina siendo las cuatro de la tarde, o directamente nunca.

 

Pero no siempre pasa porque alguien lo exija de manera explícita. Muchas veces lo que sucede es que hay una responsabilidad real detrás del trabajo que hacemos.

 

Porque no queremos dejar a un cliente esperando, demorar al equipo o entregar algo a las apuradas.

 

Cuando el compromiso es alto, es común caer en la idea de que siempre hay algo más que conviene resolver antes de hacer una pausa.

 

El problema está en que rara vez esa lista se termina. 

 

Por Camila González

Defender el tiempo propio.

Esperar a “tener tiempo”.

El costo de vivir en urgencia.

Decisiones chiquitas, cambios sostenidos.

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