El poder invisible de lo que hacés todos los días.
Tus hábitos de hoy, aunque no lo veas, tienen consecuencias a largo plazo.
Si van a ser buenas o malas depende de vos. Te comparto ideas y consejos para que repienses tus hábitos para que te lleven a ser la persona que querés ser.
“Lo verdaderamente importante no es alcanzar el logro en sí, sino en quién te convertís en el proceso”
Por Dani Dini
¿Cuántas veces nos quejamos porque no alcanzamos los objetivos que buscamos?
Es fácil tirar la pelota hacia afuera y echarle la culpa a cualquier cosa menos a nosotros mismos… y si bien mirar hacia dentro es complejo y demanda una gran responsabilidad, es ahí donde está el secreto.
Los resultados que obtenemos (o no), están determinados por algo tan simple y poderoso a la vez, como lo son nuestros hábitos.
Esas pequeñas acciones repetitivas que automatizamos y hacemos (y que generalmente nos olvidamos que las hacemos), pueden ser el oro o la kryptonita para tus objetivos.
El interés compuesto de tus días.
James Clear -autor de ‘Hábitos atómicos’ y especialista en comportamiento humano-, dice que los hábitos son el interés compuesto de la vida cotidiana.
Ese concepto que solemos asociar al dinero tiene una lógica silenciosa: lo pequeño, repetido en el tiempo, crece de forma exponencial, y lo hace tan despacio al principio, que parece que no está pasando nada, hasta que pasa todo.
El interés compuesto funciona en curva. Durante mucho tiempo, los resultados son casi invisibles.
Imaginate una habitación helada con un cubo de hielo, y que vas subiendo la temperatura de a un grado.
Cuando subís un grado, dos, tres, no pasa nada.
Pero después que subís varios; el hielo de repente, va a empezar a derretirse.
El cambio no empezó en ese momento, sino que venía acumulándose desde mucho antes, sólo que no lo veías.
Hacer las cosas bien aunque no se note.
Con los hábitos es igual: vamos acumulando progresivamente los resultados que nos trae sostenerlo, hasta que el cambio de estado indefectiblemente llega.
Clear agrega algo interesante, y es dónde quiero hacer foco: un poquito antes de que el hielo se derrita o que el cambio llegue, aparece la meseta del potencial latente, ese lugar incómodo donde hacés las cosas “bien” pero no ves resultados, donde la mayoría abandona porque siente que no está funcionando, pero en realidad sí está funcionando, solo que todavía no es visible.
Tus hábitos son votos por tu identidad.
Y acá viene lo más profundo e importante: al final, no se trata solamente de alcanzar resultados externos (más dinero, más productividad, una vida ‘mejor’); sino de en quién te estás convirtiendo en el proceso.
Te comparto algunos puntos a tener en cuenta para repensar tus hábitos:
- Cada hábito que sostenés es un voto a favor del tipo de persona que querés ser: no es que un día “te convertís” en esa persona mágicamente, es que lo venís siendo, en pequeñas decisiones, desde hace tiempo. Cada vez que escribís, sos alguien que escribe. Cada vez que cumplís con tu palabra, sos alguien confiable.
- Los buenos hábitos tienen recompensa diferida: vivimos acelerados y queremos lo inmediato, la recompensa instantánea, pero los resultados más poderosos de cualquier buen hábito vienen retrasados: salud, crecimiento, bienestar.
- No se trata de una acción única, sino de la acumulación: una mala comida o dormir mal un día no cambia nada; el problema está cuando eso se vuelve un hábito, se acumula en el tiempo y genera efectos negativos a largo plazo.
- El interés compuesto opera aunque no te des cuenta: con o sin intención de tu parte, los hábitos que repetís refuerzan tu identidad y construyen una versión de vos. Revisarlos es tomar las riendas de tu vida.
Confiar en lo invisible.
Vivimos obsesionados con lo que se ve, cuando la transformación real pasa por lo que todavía no se ve.
Tal vez confiar en el interés compuesto sea, en el fondo, un acto de fe, de confiar en el proceso, en que eso que estás haciendo hoy, aunque parezca mínimo, son pasos en el camino correcto.
¿Qué hábitos vas a cambiar o sostener para que tu interés compuesto te lleve adonde querés llegar?